domingo, 18 de enero de 2015

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Fuente: Aporrea / Por: Richard J. Chaparro

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Gramsci lo definía como dominación hegemónica. Personalmente agregaría a esa dominación hegemónica lo alienante referido por Marx, inoculado todo ello a través de la religión, los medios de comunicación y la educación.Venezuela como país Latinoamericano no escapó de esa dominación hegemónica alienante, institucionalizándose mediante la instauración de modelos educativos, para catalogarnos de subdesarrollados y altamente dependientes.

Hablar de educación popular es hablar de un enfoque filosófico y pedagógico revolucionario, es referirnos a la liberación ante esa hegemonía alienante mediante la humildad y sensibilidad humana. Su contenido promueve la participación y la trasformación del ser humano desde el mismo ser humano para transformar su realidad. Es hablar del maestro Simón Rodríguez y del filósofo pedagogo de origen Brasileño Paulo Freire, sus mayores exponentes.

La educación popular se caracteriza por ser dialógica, toma el dialogo de saberes como eje fundamental del compartir conocimientos. Paulo Freire en su obra Pedagogía del oprimido refleja lo siguiente “…nadie libera a nadie ni nadie se libera solo, los hombres se liberan en comunión”p20. Freire como filosofo y pedagogo trasciende a la metodología individualista, formal y academicista donde el profesor, considerado dueño absoluto del conocimiento y la razón, transfiere a los alumnos parte de ella mediante un monologo tipo canto gregoriano responsorial. En la educación popular se reconoce en cada uno de los participantes sus conocimientos, y es en comunión con el facilitador que surge la liberación.

Lo humilde y libertario anteriormente mencionado, lo reafirma el filósofo Brasilero en su precitada obra cuando se refiere “…La gran tarea histórica de los oprimidos radica en liberarse y no convertirse en opresores de los opresores, sino en restauradores de la humanidad de ambos. Liberarse a sí mismos y a los opresores”.(p.3). Freire al referirse a los oprimidos desde el campo de la educación, del conocimiento en sí mismo, se puede inferir que se refiere al pueblo marginado y excluido que nunca se les dio las condiciones para acceder al sistema educativo, a los que dicho sistema “les dio las oportunidades”, inalcanzables para ello por supuesto, pero igualmente juzgados por no haberlas aprovechado. Esto mismo lo denotaba nuestro presidente Hugo Rafael Chávez Frías de la siguiente manera, “…no siempre querer es poder, no siempre es así, si no se tiene con qué.” Ese con que se refiere a las condiciones que sólo en revolución se les ha generado al pueblo venezolano, sobre todo al pueblo excluido.

No sólo el pueblo excluido históricamente del sistema educativo es el oprimido, muchas veces, nosotros siendo también pueblo, pero privilegiados por haber tenido la ventaja sobre los primeros por haber podido acceder a una educación, nos presentamos como oprimidos sin estar conscientes de ello, oprimidos por nuestra actitud individualista, fragmentada frente a una realidad social que es holística y transcompleja con alta dosis de prejuicios. En la medida que no nos sorprenda ver en el rol de facilitadores a los campesinos(as) y reconozcamos sus saberes, sus capacidades de análisis crítico-reflexivos, así como a personas que aún no tienen títulos de pregrado o postgrado, personas que están saliendo de problemas de drogas, un buhonero o a mamas de casa dictando clases de planificación o economía. En esa misma medida estaremos liberándonos tal como lo menciona Freire, y sólo así la educación popular podrá lograrse. Reconociendo y respetando la otredad.